Mute + Bridges to Nowhere @ Wurlitzer Ballroom ( Madrid)

Este fin de semana era uno de esos difíciles para montar conciertos, coincidiendo con la cita anual de muchos en Viveiro, y con el añadido de las fiestas del orgullo y su oferta de conciertos realmente apetecibles como Melody, Falete o las Azúcar Moreno, dejando más que cubierta la oferta de hardcore en la capital.

Los que quedábamos en Madrid y renegábamos de menear la cadera con el baile del gorila teníamos reunión en la Würlitzer Ballroom con los canadienses Mute, que llevaban sin pisar la capital desde el 2016, año del lanzamiento de su último disco, Remember Death, un imprescindible para cualquiera al que le guste el punk rock rápido, técnico y melódico de la escuela canadiense, de la que ya son miembros consagrados junto a bandas como Propagandhi, This is a Standoff o Belvedere.

Los elegidos para abrir la velada fueron Bridges to Nowhere. El power trio de Talavera de la Reina venían a presentarnos su nuevo trabajo I Know that you´re Thinking, nacido en marzo de este mismo año, con el que siguen en la misma línea de punk rock melódico y técnico que les ha caracterizado durante sus 9 años de trayectoria. 

Empezaron a sonar las primeras notas de “Violence”, pero fue con el pegadizo riff de “Sleeping away” cuando el sonido empezó a coger color y las primeras cabezas empezaron a asomarse por la gélida parte frontal del escenario, si bien no había demasiado movimiento entre el público a pesar de la tremenda calidad de los toledanos en directo.  A medida que avanzaba el concierto, iban apareciendo temas de su nuevo trabajo como “Watch me fail”, “Monsters” o “Nobody else” haciendo una presentación de lujo para el público madrileño, derrochando energía y haciendo continuas referencias a lo que vendría después. Cerraron el concierto de una manera solvente con “Postcards to my self”, dejando paso a Mute.

Bridges to Nowhere (foto por Jesús Mesa)

Fueron pasadas las once y media de la noche cuando Mute saltó al escenario e hicieron sonar su intro seguido por “Strangers back again” seguido de “The Dagger”. Esto bastó para que la parte frontal del escenario se convirtiera en zona de guerra. Es increíble como los de Quebec consiguieron conectar de una manera tan rápida con el público, con Éttiene Dionne a las baquetas, dando una lección de actitud y tupatupa a todos los asistentes. El siguiente tema, “Communication Breakdown” nos transportó a 2008, cuando lanzaron The Raven, disco que a muchos nos introdujo en el skate punk rápido y técnico siendo adolescentes, para seguir con “Resistance”, “Nevermore” y “The Tempest”, levantando más si cabe al público que disfrutaba de la tremenda calidad del directo de los canadienses.

Mute (foto por Jesús Mesa)

Pero no fue hasta tres temas después cuando se inauguró la temporada de stage diving con la versión de NoFX, “Dont´t call me White”, momento en el cual empezó el goteo constante de piscinazos, con algún que otro accidentado (estés donde estés, esperamos que no fuera nada). La fiesta continuó, y los canadienses no pensaban parar cuando arrancaron con “Fading out”, hasta llegar a una segunda versión, “All I Want” de The Offspring, haciendo cantar a toda la sala junto a ellos. El concierto lo cerraron con las ya míticas “Bates Motel” y la versión patinetera del “To be with you” de Mr. Big, ambas del Thunderblast, disco que les puso en el mapa de los grandes del género.

Mute (foto por Jesús Mesa)

En conclusión, los amantes del punk rock teníamos una cita a la que no podíamos faltar con Mute, y ellos no fallaron. Volvieron a demostrar que son una de las bandas con mejor nivel en el aspecto técnico y más en forma del panorama actual canadiense, y haciendo entender por qué son una referencia absoluta para bandas locales como los valencianos Bates Motel o los catalanes Acid Snot. 

Que vuelvan más veces, que no paren nunca. 

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