PEARS + Disaster Jacks @ Wurlitzer Ballroom (Madrid)

Ni “es que es un miércoles”, ni “hace mucho calor”, ni “mañana curro”, tampoco “no van mis colegas”… ni pitos ni flautas. Muchas y muchos de los que estáis leyendo estas lineas no tenéis excusa para haberos perdido uno de los conciertos de la temporada en el Wurlitzer; PEARS y Disaster Jacks, o lo que es lo mismo, energía pasión y un directo alucinante. Anoche no éramos más de cincuenta personas en la sala, pero disfrutamos como trescientas. Estoy aquí para poneros los dientes largos por faltar. Avisados estáis.

Entre unas cosas y otras, entré con Disaster Jacks ya empezados (pero por muy poco), sabía de lo que eran capaces de hacer después de verlos en el Quimera, y había ganas de comprobar a qué sabían y cómo sonaban en sala. Es muy sencillo hablar del directo de una banda cuando es cómo el de este trio catalán. Si los escuchas en disco, te enganchan a la primera, pero escuchar temas como “Prost!” o “Current Disorder” en directo es (aún) mucho mejor. Directo aplastante y fuerte. Dinámico y bien ejecutado. Prácticamente la totalidad del público que asistió al concierto se pasó a apoyarlos desde el principio y eso es algo que el grupo agradeció vaciándose en sobre las tablas.

Según avanzaban los temas, el público, contagiado por el ritmo y la actitud del grupo, se fue animando. El punk rock agresivo se mezclaba con el hardcore más acelerado en temas como “3am at the Liquor Store” y el sudor empezaba a recorrer nuestras nucas. Uno de los momentos más emotivos fue cuando Angi luchó por la igualdad y condenó la violencia de género, acompañando el discurso con la rabiosa y emotiva “Everlast”. Antes de acabar, tuvimos tiempo de disfrutar otro de sus hits, “Old Rats”. Disaster Jacks nos dejaron con ganas de más y preparados para lo que estaba por venir. No se me ocurre mejor acompañante nacional para hacer la gira con PEARS, esta gente lo va a petar, es cuestión de tiempo.

Y entonces llegó el momento de PEARS. Los de Nueva Orleans son un grupo que no necesita ir calentando según avanza el concierto. Pasan de cero a cien en un simple acorde de guitarra o en un golpe de batería. “Hey There, Begonia” y la eléctrica “Cumshots” abrieron el espectáculo e hicieron volar gafas dentro del pequeño, pero intenso, pogo. Llevaban dos temas y PEARS ya estaban en su clímax. Es cierto que esta vez pararon un poco más y hablaron entre canción y canción, pero el calor de julio y su energía bien merecen una pausa. Otro de los momentos iniciales fueron para “The Flu”, uno de los temazos del Lp que los colocó en el foco: Green Star (2016).

Si nos centramos en Zach, podemos decir sin titubear que estamos ante uno de los mejores frontman de la escena. Lo tiene todo. Es puro espectáculo y no pierde voz mientras salta, baila, se agacha, gatea o hace cualquier cosa que le apetezca hacer. Es adrenalina pura y puede que eclipse a unos compañeros que le van a la par pero que en comparación con él, están más parados (cosa fácil). También tocaron temas más antiguos como “Victim to Me”, “Sycophant” o “Breakfast”. Tuvieron tiempo de hacer varios guiños a otros grupos. Yo identifiqué claramente el inicio de “Linoleum” de NoFx, pero también me comentaron que jugaron con “Fat Lip” de Sum41 o “Dammit” de Blink 182. Yo no los identifiqué por ningún lado, si alguien que esté leyendo esto lo hizo, que me lo haga saber.

El público, escaso pero entregado, disfrutó de lo lindo y especialmente con “I love My Kennel” y “Hinged by Spine” llegando a subir al escenario para abrazar y levantar a Zach en mitad de esta última. La locura en las primeras filas era proporcional a la intensidad de Zach. La traca final fue formada por “You’re Boring”, “Great Mt. Ida” y la apoteósica y final “Green Star”, dejándonos a todos empapados pero con ganas de mucho más. No me extraña que entre todos los integrantes del grupo hayan perdido unas ciento cincuenta libras de peso, con directos así, ¿quién necesita gimnasios?.

Anoche no éramos más de cincuenta personas en la sala, pero disfrutamos como trescientas. No seáis inconscientes y no os perdáis a esta dupla formada por Disaster Jacks y PEARS si pasan por vuestra ciudad, es posible que si lo hacéis, dejéis de ser testigos de uno de los conciertos más enérgicos de este verano. Yo aún tengo ganas de destrozar cosas.

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