Good Riddance – Thoughts and Prayers

En el mundo del punk rock, y generalizando, suelen existir dos clases grupos bien diferenciados; los que componen a cerca de temas banales, divertidos y cotidianos, y aquellos que toman la música cómo un vehículo para ahondar en temas socio-políticos e intentar concienciarnos de la realidad y los problemas del momento. Dentro de este segundo grupo, y posiblemente en primera línea, podemos encuadrar a Good Riddance, una banda que (en propias palabras  de Russ en una entrevista nuestra) piensa que “el punk rock puede cambiar el mundo”.

Thoughts and Prayers es el nuevo larga duración tras el álbum que supuso la vuelta a la escena de los de Santa Cruz, Peace in Our Time (2015). Un disco compuesto por doce cortes que tratan sobre la división de la sociedad (tanto la propia como esa causada por los gobiernos), el sistema patriarcal o el capitalismo moderno. Musicalmente, el grupo ha conseguido mantener ese sonido tan característico que nos recuerda a los inicios de FAT y a los 90, pero a la vez mantiene una frescura (incluso en directo) por la que quizás nadie habría apostado hace años. Siguiendo con las tradiciones, el primer corte “Edmun Pettus Bridge” nos ofrece una intro “de la casa”. Una crítica a la democracia y un ritmo (más que conocido) nos adentran en esta nueva exposición de ideas alternativas.

El disco comienza fuerte, y el ritmo de “Rapture” lo ratifica. El miedo al cambio jamás fue expresado mejor en tan poco tiempo. Si hablamos de tiempo, “Don’t Have Time” critica exactamente eso, la competitividad individual y el mal uso que hacemos de nuestro día día. Es un tema más melódico y pegadizo, rozando partes de medio tiempo contagioso, y que contrasta con la rabia de “Our Great Divide”, uno de los primeros adelantos del disco. Punto y seguido nos encontramos con “Wish You Well”, un tema que me hace viajar en el tiempo hasta Symptoms of a Leveling Spirit (2001) y que trata el tema del desamor a ritmo de “Yesterday’s Headlines”. Precioso.

Es justo en el ecuador del álbum donde este trabajo alcanza su clímax. “Precariat”, “No King But Caesar” y “Who We Are” sostienen de maravilla los pilares tanto musicales como temáticos de Thoughts and Prayers. Estas tres canciones son balas que disparan contra la fragilidad del ser humano, la capacidad que tienen las fuerzas políticas de dividir a la sociedad en busca de su propio beneficio, y de cómo caemos en las adicciones de hoy en día. El peso del disco está a salvo. Es cierto que tras esto tres temazos, el disco parece perder un poco de fuelle, especialmente en “No Safe Place”, un corte que me recuerda en demasía a Sum 41 en ritmos, y me pega poco dentro del conjunto. Sin embargo, “Pox America” retoma la senda de la velocidad y la voz 100% Russ Rankin.

Una de las sorpresas del disco es “Lo que Sucede”, el primer corte cantando en castellano por Good Riddance. Russ se atreve con la lengua de Cervantes, quizás espoleado por el periplo amoroso que le mantuvo en Barcelona por una temporada. El resultado es más que aceptable, el ritmo encaja genial con el idioma, y el mensaje anti fronteras cobra más importancia (aún si cabe) en esta lengua si pensamos en Trump y sus ideas separatistas en una sociedad global. Un golpe de efecto y una divertida sorpresa.

Good Riddance, uno de los grupos más reivindicativos (con el permiso de Propagandhi) de FAT están de vuelta. Thoughts And Prayers es una súplica por la situación actual que atraviesa nuestra sociedad moderna. Es un intento de abrirnos los ojos, y una esperanza depositada en la música como instrumento de cambio. También es, sin ninguna duda, uno de los discos del año. No hay mal que por bien no venga.

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