No Use for a Name – More Betterness! (20 aniversario)

Parece mentira. Parece imposible. Pero es real. More Betterness! el primer disco que compré de No Use for a Name cumple este año veinte primaveras. Un álbum que supuso un antes y un después en el grupo y que podría tratarse de punto de inflexión hacia un sonido más propio y característico si cabe. Personalmente, este es mi disco favorito de No Use For A Name. Tal vez por el momento en el que salió, tal vez por su cercanía o tal vez por todo lo que me transmiten sus letras, pero cada vez que lo escucho acabo rodeado por un aura de nostalgia que no siempre es negativo. 

Hablar de este disco me parece una tarea bastante complicada. No creo poder estar a la altura de una de las joyas del género. Por eso,  simplemente me voy a limitar a agradecer al grupo que sacaran este More Betterness! cuando lo hicieron, y que este coincidiera con un momento de vida en el que necesitaba algo así. Muchas Gracias.

Gracias porque desde su famosa intro, (el tercero de Luis ha sido el gol que más veces he cantando en mi vida, incluso más que el de Iniesta) hasta el melancólico final de la gran “Room 19” , el disco pasa volando entre clásicos e himnos que he coreado mil y una veces. Gracias a “Not Your Savior” por  enseñarme que la gente cambia y no siempre para bien. Gracias a  “Lize Size Mirror” por ser un espejo en el que ver las dificultades del día a día, y gracias a “Chasing Rainbows” por ese toque de atención y por dejarme claro que no todo es siempre de color bonito.

 

Gracias a “Why Doesn’t Anybody Likes Me” por ser la almohada en la que me he apoyado más de una vez, especialmente cuando me sentía  incomprendido y me veía solo. Ahora sé que no lo estaba. Gracias a la versión de “Fairy Tale Of New York” porque siempre ha sido el villancico más molón que he escuchado, y gracias a “Always Carrie” porque (además de ser posiblemente mi canción favorita de No Use) siempre ha sido el puñal perfecto para defenderme cuando alguien me destrozó el corazón. Afilado pero con clase, que no se diga.

Gracias a la preciosa “Let It Slide” por poner banda sonora a esos momentos de bajón en los que solo me apetecía escuchar este disco. Gracias a “Coming Too Close” por ser una gran consejera y  lección vital. Por enseñarme a mejorar en temas en los que andaba (y ando) pez. Gracias a “The Saddest Song” por mostrarme la sociedad alienada en la que vivimos, y por apostar por esas ovejas negras que se resisten a seguir al pastor. Por último gracias a “Room 19” por ser el tema en el que Tony Sly se abre a quien le escucha y le habla de tú a tú. Sublime.

Aquí acaba mi tributo a un disco que me cambió la vida. Un disco que siempre tengo presente y un disco que amo. Os recomiendo que esta tarde os pongáis este More Betterness! en memoria del gran Tony Sly y retrocedáis veinte años en el tiempo, porque la música es algo intemporal y maravilloso.

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