The Lillingtons – Stella Sapiente

Este 2017 está siendo un año de sorpresas y de retornos. Una de las vueltas que esperaba con más ansia (más aún si cabe tras su Ep Project 313) era la de The Lillingtons. Once años (se dice pronto) después de publicar su anterior disco, The Too Late Show (2006), los de Wyoming han decidido sacudir el mundo del pop punk. Y lo han hecho tirando por el camino complicado, nada de vivir de las rentas ni de usar viejas fórmulas. Stella Sapiente ha sido un golpe maestro que muestra el paso del tiempo y sus consecuencias.

El punk rock que ejecutaba (a la perfección) la banda, ese rápido, de acordes comunes (comunes en cuanto a su repetición) y de corte ramoniano, ha evolucionado. Estamos antes un punk rock que toma un matiz más oscuro, más inquietante y mucho, mucho más maduro. Pero no exento de esas melodías a las que nos tienen tan bien acostumbrados. Por lo tanto, el resultado, al menos bajo mi punto de vista, es una auténtica pasada. Todo (y cuando digo todo, es todo) en este disco nos lleva a ese mundo de tinieblas y oscuridades; los títulos de las canciones, las letras, los ritmos y la portada.  La portada es simplemente una obra de arte que nos recuerda a cualquier cuadro posimpresionista de otra época. Nos refleja visualmente lo que estas doce nuevas canciones quieren transmitir. Y lo hace a la perfección.

El inicio del disco con “Golden Dawn/Knights Templar” (uno de los poquísimos temas del grupo que supera los tres minutos, hasta este disco, claro está) muestra la combinación del ayer y del hoy del grupo. Tal vez en una primera escucha pueda parecer que cuesta, pero nada más allá de la realidad. Este tema viene seguido de “Insect Nightmares” corte que sí trae reminiscencias pasadas. Ritmo más que sabido por los fieles del grupo y unas guitarras celestiales que están en minoría en este disco. “Night Visions” retoma la senda de lo complicado dejando claro que esto, al final, siempre sabe mejor. Y es que muchos son los temas que nos acompañan por ese arduo (pero placentero) camino: “Cult of the Dragon”, “Villagers” o “The Walker” son “oscuros” ejemplos que hacen de este disco uno de los más especiales del año.

Stella Sapiente está confeccionado como un conjunto y por ello es complicado elegir un tema que destaque sobre otros, pero es cierto que si tengo que elegir uno que sacie mi larga espera, este no sería otro más que “Zodiac”. A buen seguro, muchos de vosotros y vosotras pensáis igual. También “They Live”, la canción más acelerada del conjunto, sirve para saborear esa esencia que te hace recordar viejos temas y, por ende, viejos momentos. Aún así, puede que el grupo haya querido que no hagamos ese ejercicio de memoria y que nos centremos en un sonido que vuelve a aparecer para cerrar el disco con una intro a-lu-ci-nan-te: “Drawing Down the Stars” dura o4:34 minutos pero bien podría durar toda una vida. Uno de los mayores temazos del año. Sí señor.

La vuelta de The Lillingtons era necesaria, aunque quizás no la esperásemos de esta manera. Ese factor sorpresa ha sido determinante para dejarnos con la boca abierta y demostrar que la espera no ha sido en vano. Ahora mi sueño sería poder verlos en directo por primera vez, habrá que cruzar los dedos. Stella Sapiente está dentro de un top reducido de los mejores discos del año, si aún no lo has escuchado, no pierdas más el tiempo. Este disco es estelar.

 

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