Mindhunter. Abriendo la caja de Pandora.

EL 13 de Octubre de este año se estrenó Mindhunter, una serie que ha llegado a los oídos de la mayoría por tener involucrada en su dirección y producción al siempre carismático David Fincher (Seven, Zodiac, Fight Club). Minhunter es una historia real y cuenta como dos agentes de la Unidad de análisis de conducta del FBI abrieron un camino pionero en 1977 en la psicología forense aplicada, basada en la el libro Mind Hunter: Inside FBI’s Elite Serial Crime Unit de Mark Olshaker y John E. Douglas.


Obviamente tendrá sus licencias, pero básicamente todos los personajes son reales y cuenta el proceso que sí sucedió tal y como se desarrolla en la trama a partir del cual se conoce la psicología forense como la conocemos hoy.
Ambos autores del libro son protagonistas de la serie, pero la acción se centra más en seguir a John E. Douglas interpretado por Jonathan Groff, cuyo nombre ha sido cambiado en la ficción por Holden Ford.

Holden Ford es un agente especializado en gestión y mediación en secuestros. El primer capítulo de Mindhunter nos presenta a Ford con la primera (y magistral) secuencia como un personaje que se ve obligado a dudar de la eficacia de los procedimientos reglamentarios que se ve forzado a seguir, ya que no son efectivos. Se hace evidente que no son válidos para todos los casos, y dadas las cicunstancias tiene razón. Nos introduce que es un personaje intuitivo e inteligente que ve más allá de las correas y procedimientos institucionales. Hay psiques que no se pueden tratar como las de los demás mortales y no se sabe lo suficiente de ellas. Hay un procedimiento genérico que no obedece a una realidad genérica, con lo cual está obsoleto.

Bill Tench (interpretado por Holt McCallany, personaje basado en Robert K. Ressler) pertenece a la ya mencionada Unidad de análisis de conducta, pero su función en el FBI se basa en recorrer el país dando seminarios y consejos sobre como enfrentarse a casos difíciles. Tench ve el potencial en Ford y le ficha para que le acompañe y aporte sus conocimientos psicológicos en sus clases.

Es en este punto cuando se les presenta una oportunidad que Tench no había previsto; a Ford se le ocurre que por qué no entrevistar a un conocido asesino, condenado en una cárcel cercana, para ver si hablando con el consiguen aprender como funciona el pensamiento criminal y puede ayudarles a prevenir crimines futuros.

Esto sería la premisa sobre la cual se sustenta el grueso del desarrollo de la primera temporada.
Puede que suene poco interesante, puede que penséis, “bueno, series sobre el FBI hay cuatrocientasmil para elegir”, pero hay varios puntos que hacen muy especial Mindhunter.

Para empezar el enfoque. Si pudiera compararlo con algo tendría que ser con el Silencio de los Corderos y las entrevistas que Clarice tenía con el Doctor Lecter, en las que acababa por caernos hasta bien, empatizábamos con su código moral. Y supongo que habrá tenido que ser un referente, porque al igual que en El silencio de los Corderos Clarice tenía que apelar al ego del Doctor, en Mindhunter Tench y Ford tienen que usar su intuición y sus conocimientos para tratar con cada asesino con los que se entrevistan para tratar de hacerles hablar lo más posible y por supuesto poder distinguir las mentiras de la realidad.

En Mindhunter esta empatía que sentíamos por Lecter es mucho mas perturbadora ya que al fin y al cabo los villanos de esta serie son personas reales, humanos, asesinos que a día de hoy siguen en la cárcel en Estados unidos o han muerto en prisión.

Por otro lado, la veracidad con la que están llevadas a la pantalla las páginas del libro. Tench y Ford sufren estragos en su propia mente a causa de tener que estar en contacto directo con mentes tan enfermas, y tener que amoldarse a personas tan tóxicas pasa factura en su estabilidad emocional y social, y esto se ve perfectamente en el desarrollo de los personajes. Cada uno se enfrenta a cómo les afecta su trabajo de una manera diferente, acorde con su personalidad, pero evidentemente sufren un desgaste que poco a poco se va manifestando. Aquí el trabajo actoral es de alabar tanto en los agentes como en los asesinos, sobre todo Cameron Britton como Ed Kemper.

En consonancia con el realismo, la serie pone bajo los focos la actitud provinciana y estrecha de miras de la mayoría de los agentes o fuerzas de seguridad retratados en la pantalla. Tench y Ford tienen que enfrentarse constantemente contra pensamientos simplistas por parte de los personajes que les rodean. Para ellos, no significa excusar a los criminales intentar entender por qué llegaron a hacer lo que hicieron, sin embargo a su alrededor todo son piedras en el camino puestas por un sistema compuesto por personas que simplemente los tachan de malvados. Punto. Sin mas vuelta de hoja, “diabólicos” prácticamente.

Así que desarrollar un sistema y ser pioneros en el estudio del pensamiento criminal se les entorpece una y otra vez. Es fascinante como surgen términos tan archiconocidos hoy en día como “asesino en serie, términos que nacieron de estos dos investigadores, que sin saberlo al principio sentaron las bases sobre las que el propio Finch ha creado obras como Seven. También introducen, supongo para hacernos una idea del estado de la psicología en 1977, al hijo de Tench, que a su vez es la fuente más importante de frustraciones del personaje, pues después de muchos años queriendo ser padre y adoptando finalmente a su hijo, no consigue tener la relación que a el le gustaría. Lo que Tench no sabe pero a nosotros nos resulta evidente es que su hijo está dentro del espectro autista. Pero claro, en ese momento no se sabía.

No quiero extenderme más. Cabe decir que visualmente, el estilo Fincher es palpable. La ausencia de acción, la música ambienta y la intensidad de los diálogos propias de su cine son evidentes. Así como la creación de momentos hipertensos en situaciones casi cotidianas. Como si debajo de la piel de cualquier circunstancia pudiera haber, en realidad, escondida una violencia latente.
Mención especial a la cabecera de la serie, que ya avanza la despersonalización y minuciosidad que montar un magnetoscopio , para grabar las entrevistas, puede tener que ver con preparar el asesinato en si. Lo que transmite la cabecera es más para sentirlo que para explicarlo, así que, dadle una oportunidad.

PD: Curiosamente, se habla en la serie de que el “pez más gordo” a entrevistar seria Charles Manson, que murió el pasado Domingo, poco después de que se confirmara que la próxima película de Quentin Tarantino tambén tiene pensado hablar de él.

Especialmente recomendable si te gusta El silencio de los Corderos y el cine de David Fincher.

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