OldBoy es una especie de cuento cruel… un relato de venganza hiperviolento… un melodrama que ahonda en las miserias del ser humano. Debo decir que a veces me cuesta mucho ver películas de culto que me han recomendado encarecidamente y más cuándo no tengo el día muy cinéfilo, pero decidí ponerme enfrente de la pantalla y no poner prejuicios a una película fuera de los estandartes occidentales. El que escribe estas líneas sigue sorprendido aún con esta película coreana.
Una de las cosas que más me engancha de una película a la hora de verla es su argumento, que sea original o especial, que cuente algo nuevo, etc … Oldboy, en este punto, engancha desde el principio: «Min-sik Choi es un hombre de negocios coreano que un día es secuestrado y confinado durante 15 años en una celda en la que sólo hay una televisión. Y, sin embargo, ignora por qué razón está allí.»
El primer acto de la película muestra la presentación y transformación de un hombre al que mantienen encerrado durante 15 años en una habitación lejos de su familia y de su vida. Éste prepara concienzudamente su venganza entrenándose físicamente, esperando a su momento para poder escapar. El montaje en este acto ayuda mucho a comprender ésta transformación, pero sobre todo el actor Cho Min-Sik, con su interpretación, nos lleva por una espiral entre la locura y la desesperación de una personaje que no entiende el porqué de la crueldad de este acto. La primera parte es casi un cuento de terror y angustia en el que deseas saber, tanto como el personaje, el por qué.
La segunda parte ronda más el thriller y la acción. Es aquí donde vemos la descarada influencia que tienen directores como Tarantino con el cine asiático. El director Park no se corta a la hora de mostrar violencia explícita o escenas de acción que, lejos de grandes efectos, son realistas y crueles. Hay pequeñas muestras de melodrama sobre todo con la aparición de un personaje femenino del que nuestro protagonista es reacio a confiar.
El último acto y quizás por el que escribo este post, es sencillamente espectacular. El personaje comienza a llegar a su objetivo y a la persona que le encerró durante tantos años, por lo que nos podemos dejar llevar y pensar que a partir de aquí todo será un producto casi americanizado de sangre y destrucción. Nada más lejos de la realidad, es aquí donde el cuento coreano se vuelve cruel. Cruel hasta límites que nos cuesta reaccionar cuando vemos la película.
El cine independiente o el cine no «hollywoodiense» tiene siempre una parte buena y es que busca salirse de todos los esquemas, a veces bien y a veces fallidamente. Pero desde luego Oldboy no es uno de estos casos. El director termina su ciclo de la venganza con una película que lo tiene todo, desde un argumento original, un ritmo adecuado (a veces rápido en la acción, lento en su drama), pasando por unos actores y un protagonista que no tienen nada que envidiar a cualquier estrella mundial, y un desenlace quizás de los mejores que he visto en mucho tiempo. Sobre todo porque exhala coherencia y sorpresa.
No quiero destripar mucho más ésta película por miedo a que se esperen algo mucho mejor (que no creo, porque les sorprenderá) o por miedo a ser un «spoiler». Solo destacar que me enteré poco después que está basado en un cómic que pienso ir a comprarme hoy. Y también ver el resto de la trilogía.
Espero sus comentarios y sus críticas por aquí. Y recuerden: “La venganza es la mejor cura para alguien herido.”
Saludos.


