Green Day – Nimrod (20 aniversario)

Pues otro clásico de nuestra adolescencia que se hace mayor y nos recuerda que ya no somos unos críos. Nimrod cumple veinte años y aún despierta en mi las mejores de las sensaciones. Además de la eterna sensación de recuerdo (aún me acuerdo todo lo que hice la tarde en la que me pillé el cd en Tipo) me sigue despertando esa sensación de gamberro propia de unos días en los que, incluso el grupo aún apuraba sus últimos ramalazos de irreverencia. Este disco marcó un antes y un después, no solo en mi, si no también en Green Day.

Muchos y muchas son (sois) de Insomniac (1995) o de Dookie (1994), y otros tantos y tantas de discos mucho más recientes de los que ni si quiere me sé el título. Yo, como casi siempre, soy de la cara b. Soy del Nimrod. No es que descubriera al grupo con este disco pues ya había escuchado sus trabajos anteriores y me habían volado la cabeza a una temprana edad pero sí fue con este trabajo con el que me conquistaron. Tal vez por llegar justo a tiempo en mi vida. Tal vez por ser el disco más trabajado del grupo (a mi parecer). O tal vez porque su portada me sigue dejando eclipsado a día de hoy. El caso es que Nimrod es a Green Day lo que el Ixnay on the Hombre a The Offspring  o el Heavy Petting Zoo a NOFX. Discos que parecen estar a medio camino entre los orígenes de los grupos pero que, a su vez, marcan el futuro de los mismos. Y que deben tomarse más en cuenta.

Nimrod es una amalgama de temazos y estilos que se mueven en torno a un tema que les hizo sombra a todos quizás incluso por casualidad. Estoy hablando de “Good Riddance (Time of your Life)”, canción que disparó al grupo y que le sirvió para llegar a miles de seguidores que quizás no tenían ni idea del pasado del grupo o del estilo real que estos practicaban. Aún así, y gustándome esta canción como me gusta, este tesoro consta de muchas (y más brillantes) joyas más de la que acabo de nombrar. Recuerdo que su primer single fue “Hitchin’ a Ride”, con su violín, su redoble de batería y su videoclip en un barco incluido. Ritmos típicos del grupo con guitarras marcadas y voz desgarrada en ciertas partes. Al principio me constó asimilarla, pero luego entré en su bucle y jamás salí.

Estamos ante el disco más completo de Green Day. Tiene de todo: ritmos divertidos y letras irreverentes en “The Grounch” o “Jinx”, momentos con ligero sabor a hardcore (melódico) en “Platypus (I Hate You)” o “Take Back”, incluso tiene una alegre y feliz trompeta en la divertida y reivindicativa “King for a Day”. Dentro de su parte más tranquila nos encontramos con “Redundant”, “Uptight” o “Walking Alone” y su armónica, y también tenemos una propia “Intermission” titulada “Last Ride In”. Si tengo que quedarme un par de temas del disco, intentaré dar luz a dos de las canciones más infravaloradas (incluso por el grupo); “Scattered” y “Reject”. Las he escuchado hasta la saciedad y me sé sus letras de principio a fin. Sus ritmos son una perfecta conjunción entre lo que había sido el grupo hasta el momento y un avance de la dirección que nos encontraríamos en su siguiente trabajo Warning (2000). Incomprendidas por estar a caballo entre lo típico y lo novedoso. Desapercibidas para la gran mayoría del público.

Resumiendo: Nimrod es una joya que con el tiempo se disfruta incluso más. Un disco completo que tal vez llegó en el momento en el que más se le exigía al grupo (no hay que olvidar que sus predecesores fueron Dookie e Insomniac) y que, tal vez, no fue entendido por muchos. Para mi es uno de los mejores recuerdos de mi adolescencia y de un grupo que, a día hoy, no sé ni en qué andan metidos. Nimrod es un fiel compañero que de vez en cuando me hace ver como las letras permanecen estáticas mientras el tiempo y nosotros avanzamos de manera inevitable:

“I was a young boy that had big plans
Now I’m just another shitty old man
I don’t have fun and I hate everything
The world owes me, so fuck you”

The Grouch

 

No Comments

Comenta

Copyright © Linoleum 2014-2018