Black Coffee – The Rest Place Is The Mummy Case

No me gusta la leche. Tampoco el café. Tal vez, debido a mis orígenes (ancestrales) de las islas británicas, soy más de té. Aún así, os puedo asegurar que no me ha importado catar esta taza llena de energía y de café cargadito. Parece que este 2018 he empezado en racha y no paro de descubrir grupos nacionales que suenan al melódico de los 90s… quizás a partir de ahora me acostumbre a pedirme un Black Coffee por las mañanas, ¿quién sabe?.

Los integrantes de Black Coffee pertenecen (a buen seguro) a una generación que ha podido disfrutar del momento dorado del punk rock americano (y sueco), y eso se nota (y mucho) en este The Rest Place is the Mummy Case. Este disco vio la luz el pasado mes de mayo, pero sus canciones habían nacido casi al mismo tiempo que alguno de los que me estáis leyendo ahora mismo, ya que el grupo se fundó en 1996 pero jamás dio el paso de compartir estos temas en formato físico con su público. Aún así, y como se suele decir: “todo llega”. Todo llega y todo vuelve, porque es cierto que muchos de los grupos que han influenciado a estos gallegos han vuelto, ya sea para tocar esporádicamente, o incluso para grabar nuevo material. Estos últimos años del ya siglo XXI han sido una vuelta a esa época dorada donde este estilo lo era todo, y Black Coffee tenía algo pendiente: blanco y en botella (y con café oscurito), sacar un disco.

La calidad musical de este trabajo habla por sí sola. El grupo tiene tablas y años a sus espaldas, y clavan a la perfección lo que quieren hacer. “The Rest Place” y “Let It Roll” me trasladan a la época de los Dickies cortos, de calcetines altos, de camisetas DIY, y eso a mi me  gana. Me ganan hasta el punto de saberme a nostalgia, a sudor, a cardenales del pit, y a Undeclinable Ambuscade. Esos ritmos alternos más propios de la escena sueca que de la americana huelen mejor (aún si cabe) y nos hace querer seguir disfrutando de este café que sale bien calentito. El disco continua por una senda que quizás se recorra mejor en monopatín y a toda leche: “Believe or Not”, “Jesus” y el comienzo guitarrero de “Over & Over” también tienes reminiscencias de unos Satanic que parecen decir “no patines en mi rampa”.

Pero no solo de Suecia viven estos gallegos, “Fly Away” (mi canción favorita del disco) tiene todos los ingredientes de los mejores medios tiempos de los grandes Bouncing Souls, es más, esa voz que por momentos me recordaba a Jasper Vergeer ahora suena (al menos en mi cabeza) a Greg Attonito. Precioso tema. “Mum”, además de recuperar la velocidad media del trabajo, se ha convertido en videoclip, y es que estos chicos son también buenos hijos y saben ser agradecidos a sus madres. Las letras del grupo también están a la altura com se puede comprobar en “We are all the Same” y “Nunca Mais”. En el primer tema, la voz de Anxela (del grupo Bala) aporta ese toque hardcore que potencia más aún la reivindicación de igualdad. Gran colaboración. El segundo tema y su título hablan por sí solos: “Nunca Mais”, un lema que, por desgracia, vio la luz debido a una catástrofe y a la unión de todo un pueblo para luchar contra la misma.

El disco cierra como mandan los cánones, con una canción acústica, sello inconfundible de los mejores discos del género de la época. “Every Single Day” es un precioso corte, “desconectado” y con la compañía de un violín, que pone el broche de oro a un discazo. Black Coffee lo han conseguido, han lanzado este The Rest Place is the Mummy Case en el momento adecuado cumpliendo así su sueño. Nunca la premisa de “más vale tarde que nunca” tuvo tanto significado, y nunca un café me supo tan rico. ¡Enhorabuena!

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