La Teta Asustada. La Sirena Perdida.

Hoy voy a hablar de una película que no es de estreno, no esta en Netflix y no ha ganado ningún Oscar. Pero las razones por las que esta película es importante os las iré dando a lo largo de este texto.

El pasado Domingo me surgió el plan de ir al CSO Seko ver una película cuyo título me sonaba, pero que no llegaba a ubicar. Se trataba de La Teta Asustada (Claudia Llosa, 2009).

Antes de entrar en materia he de decir que el CSO Seko organiza visionados y cinefórums feministas prácticamente cada domingo, así que estad pendientes de sus redes si os interesa acercaros al próximo. Sinceramente me parece una tarde de domingo más que aprovechada.

Dicho esto, cuando me dijeron cual era la película a proyectar me dispuse a buscarla en filmaffinity, mi herramienta habitual. Y entonces caí en qué película era.

Ambientada en Perú, Claudia Llosa dirige la historia en la que Fausta es la protagonista. Fausta es la personificación de los traumas causados por las violaciones que sufrieron las mujeres durante la violencia política  que vivió el país entre 1980 y el 2000. Primera razón.

La Teta Asustada es la supuesta enfermedad que las mujeres violadas transmiten a sus hijas a través de la leche materna durante la lactancia. La enfermedad del miedo. Miedo hacia cualquier hombre, miedo a volver a ser nada mas que un saco vacío para otro ser humano, miedo a ser una muñeca en las manos de alguien mas fuerte.

Enraizado ese miedo en lo más profundo del alma de Fausta, ésta hace caso de un remedio antiguo para evitar de alguna manera poder ser víctima de una violación. Introducirse una patata en la vagina. Una patata que echa raíces y va creciendo dentro de Fausta y que le provoca incluso desmayos.

Parémonos un momento. ¿hasta que punto tiene que tener miedo una mujer para preferir tomar esa decisión? La lucha feminista en occidente parece una broma cuando somos testigos del absoluto terror de Fausta, cuyo entorno no es como el que podemos ver a nuestro alrededor a este lado del atlántico. Todas las mujeres hemos sentido alguna vez esa punzada en la nuca volviendo solas a casa. Esa alerta instintiva de abrir los ojos al máximo, aguzar el oído y apretar el paso, lo bastante como para ir mas rápido pero sin correr, por si esto pudiera provocar que alguien empezara efectivamente, a perseguirnos.

Pero Fausta es prácticamente incapaz de mantener el contacto visual con nadie del sexo opuesto, ni a plena luz del sol. Ya no digamos que la rocen siquiera. Y encima su entorno es una boda detrás de otra, haciendo un contrapunto de tradiciones a su alrededor, de celebraciones. Más contraste si cabe teniendo en cuenta que incluso su tío le llega a decir “cásate para que no te violen, si tanto miedo tienes”. Más contraste aún cuando tiene que convivir con el cadáver de su madre, para cuyo velatorio no tiene dinero mientras a su alrededor se suceden celebraciones de “amor”.

En fin. Resumiré las razones: La Teta Asustada es lenta, es confusa, tiene partes que no son en castellano que dificultan a veces seguir el hilo de la historia, es dura y profundamente incómoda y dolorosa. Pero es una película que te pega un mazazo en toda tu cara de acomodado europeo y te hace agachar la cabeza. Me quito el sombrero ante la valentía de esta directora y el uso formal del lenguaje, para, sin metáforas rebuscadas, colocarnos a cada personaje en su jerarquía y su rol y mostrarnos, en tan poco tiempo, la suerte que tenemos de estar en el porcentaje privilegiado de este mundo, cuantísima falta hace la lucha feminista a todas las escalas y niveles y que hasta que no quede ninguna Fausta en el mundo, esto no ha terminado.

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