Altered Carbon. ¿Una distopía más?

Un día nos despertamos (al menos los que vivimos en Madrid) y el metro estaba empapelado con la publicidad de la nueva serie de la plataforma de entretenimiento (NO PORNO) más famosa de internet.

La verdad es que la publicidad cometía poderosamente su cometido. Unos cuerpos, como vainas, envasados al vacío esperando a ser…activados. ALTERED CARBON. Los humanos estamos hechos de carbono, Altered Carbon, un olorcillo a ciencia ficción…se me quedo en el subconsciente.


Recuerdo pensar en aquel cartel días después, varias veces. No recordaba bien como se llamaba la serie pero sí que algo me decía que tenía potencial para gustarme.

No había visto ningún tipo de publicidad online, estaba bastante desconectada, solo tenía como referencia esos carteles del metro y las paradas de autobús. Y entonces pasó lo que suele pasar. Un colega te escribe “oye, ¿has visto Altered Carbon? A ti te mola la ciencia ficción, creo que te puede molar mucho, echale un ojo”. Así que eso hice. Y si, efectiviwonder.


Altered carbon, es una adaptación de la novela homónima (Richard K. Morgan, 2002) cuyo peso recae sobre Laeta Kalogridis (que ya ha demostrado su valía en monumentales adaptaciones como Shutter Island) y cuya primera temporada consta de 10 capitulos, se sitúa en el 2384, momento en el que el nuestro protagonista, Takeshi Kovacs despierta en un nuevo cuerpo (“funda” en la ficción) 250 años después de haber sido abatido a tiros por las fuerzas del orden acusado de terrorismo.

Aunque ejercido de manera violenta, y más elemental de lo que cabría esperar en un futuro tan digital, su único delito es luchar literalmente (a tiros y puñetazos) contra un sistema que cada vez deja más de lado a los pobres, aumentando las diferencias sociales más y más y elevando a los ricos a estatus de Dioses.

En el futuro que plantea esta ficción, con tintes steampunk y reminiscencias a Blade Runner, El Quinto Elemento, y demás clásicos del género, la tecnología ha avanzado hasta el punto de permitir almacenar los recuerdos, la conciencia, la esencia de los seres humanos en una placa colocada entre las primeras vertebras de la espalda (curiosamente, donde en la antigüedad se creía que estaba el alma). De manera que cuando una persona lo bastante rica como para pagar la “reactivación” de Takeshi lo hace (únicamente con fines egoístas, resolver su propio asesinato) la historia arranca. Aclararé que 250 años atrás, Takeshi no muere en el sentido clásico del verbo, solo su funda, y su “esencia” almacenada en su placa, pasa a quedar inactiva o como dicen en la serie “congelada“. ¿Por qué Takeshi? Eh ahí uno de los interrogates.

Podríais pensar “¿otra distopía? Por favor, basta ya.”  Y lo entiendo, pero estoy muy de acuerdo con lo que dijo en una entrevista el actor que da vida a la segunda funda de Takeshi (Joel Kinnaman) sobre el papel de advertencia que cumplen las distopías en la ficción:

“Incluso hoy en día podemos ver los primeros síntomas, por ejemplo, el nivel de atención sanitaria al que accede la clase más pudiente, que así aumenta su esperanza de vida. En EEUU, ésta es la primera generación con una proyección de esperanza de vida menor que la de sus padres. Altered Carbon es una continuación de esto: los ricos son inmortales y se han convertido casi en dioses, en una especie diferente; mientras, los pobres tienen muy pocos medios para controlar su propia existencia (…) Creo que la Presidencia americana tiene un impacto indudable sobre el resto del mundo.

En mi opinión, durante el mandato de Obama quedaron al descubierto muchos problemas, pero también parecía que avanzábamos en la dirección correcta. Ahora vemos mucha división, gobernados como estamos por una persona poco intelectual, que no busca unir, sino dividir. Nos lidera alguien que no acepta la ciencia ni la realidad del cambio climático, alguien que no opina que debamos permanecer unidos para hacer algo al respecto. De hecho, parece estar tomando medidas que impactan negativamente en el medio ambiente, lo que sea con tal de maximizar el beneficio empresarial. Es increíblemente exasperante y terrorífico. Esta tendencia influirá sobre la comunidad artística y creativa y sobre las historias que queramos contar. La distopía en la ciencia ficción sirve como herramienta de advertencia“.

Pues sí, estoy muy de acuerdo, las últimas distopías o intentos de distopias que hemos comentado aquí señalan todas en la misma dirección, vamos mal encaminados, nos aproximamos cada vez mas a la esclavitud de las clases trabajadadoras y a que los ricos acaben siendo la única y genuina élite, inamovibles de su posición de poder. Mr. Robot, El Cuento de la Criada, Altered Carbon…¿qué mas hace falta para despertar?

PD: Podría hablar de los títulos de crédito, del maravilloso personaje de Poe, que siendo una inteligencia artificial, un sistema operativo, tiene mas humanidad que muchos de los personajes, del guiño a Deadpool…pero ya si eso la veis.

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