Siete Psicópatas. Elige tu favorito.

Cuando vi Tres Anuncios En Las Afueras me pareció una gran película. Me di cuenta que había mucha controversia a su alrededor, y que también muchos críticos consideraban que tenia ciertas trampas de guion, o “agujeros” mal resueltos. Sin embargo, la impresión que yo me llevé es que era bastante consistente en ese sentido, y en ningún momento esas “casualidades” de la historia me rechinaron como para sacarme de la trama (y eso que yo tengo el resorte fino).

Así que me dije “vaya, me ha gustado mucho, pero ¿más que Siete Psicópatas? (La película anterior del director, Martin McDonagh) No la recuerdo bien, debería volver a verla.” Y eso hice. A lo mejor es porque me gusta la violencia en el cine, pero me pareció la ostia en vinagre.

Aclararé lo primero que no es que no me gusten las películas bonitas, o emotivas, ni que me guste la violencia gratuita. De hecho detesto las malas películas de acción que surgieron a partir de los 2000, que son violencia por violencia y explosiones sin sentido. Pero adoro Jungla de Cristal, La Trilogía de la Venganza o a Tarantino. Y me diréis que no contienen violencia. Por supuesto que sí, pero es un ingrediente usado en la historia de manera coherente, ya sea de manera más cruenta o más clásica.

Dicho esto, Siete Psicópatas es una historia de violencia. Desde la secuencia de apertura, la cual me parece de las mejores a nivel de “primer impacto” al espectador que se ha hecho en los últimos años. Un solo plano. Dos personajes hablando; matones, asesinos. Crueles, hablan de como asesinar a una mujer, ajenos a que son ellos los que pueden ser victima de asesinato. Y en cosa de un minuto de escena así es. El tono de la película (y parte importante de la trama) queda claro y cristalino en menos de 60 segundos. Así sí.

Como ya expuse en la anterior entrada de Tres Anuncios En Las Afueras, Siete Psicópatas era la segunda película de McDonagh, y yo no puedo más que alabar que un director tan novel tenga  tanto estilo. Ya no a nivel formal, no reinventa la rueda, pero por ejemplo a nivel de construcción de personajes, creo que superaría a muchos directores con más experiencia que, en este tipo de películas, pecan de superficiales o simplistas a la hora de dibujar a sus personajes. Cabe decir que los actores son prácticamente los mismos que en Tres Anuncios, lo que también nos deja deducir que es un director que sabe lo que le gusta, y sabe sacar lo mejor de sus actores (los personajes que interpretan no tienen absolutamente nada que ver la una con la otra).

Siete Psicópatas además destruye constantemente la cuarta pared y renuncia incluso a la transparencia del discurso (cuando un personaje mira a cámara y destapa la ficción, descubriendonos como sujetos voyeurs de la propia película) y casi desde el principio, es una puesta en abismo de la representación constante. (La puesta en abismo de la representación se da cuando una película hace referencia a el propio proceso de hacer una película), es prácticamente metaficción.

Es decir: Los protagonistas están escribiendo un guión de una película que se llamará Siete Psicópatas, y presumiblemente, lo que hacen es escribir su propio guión como personajes de la película que nosotros estamos viendo, además de provocar que en sus propias vidas pase lo que quieren escribir en su guión de dentro de la ficción (y al sucederles esas cosas, para nosotros se va desarrollando la trama de la película que literalmente nosotros espectadores estamos viendo) con un Sam Rockwell (brillante con un pa-pe-lón) como catalizador forzoso de dichos acontecimientos.

No se si me habéis seguido en esto último, pero si no os ha quedado muy claro os recomiendo verla y juzgar vosotros mismos. Altamente recomendable.

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