Venerea + Estúpido Yo @ Sala Trash Can (Madrid)

Cuando te inicias en el punk rock, normalmente calan los NOFX, Descendents, Bad Religion o Rancid. Si profundizas lo más mínimo, comienzas a descubrir a los Lagwagon, No Use For a Name o AFI. Una vez en este punto, ya preparado para ir más allá, escuchas acerca de bandas y sellos discográficos, ves documentales y navegas en busca de más y más sonidos, más y menos velocidad, opiniones, subgéneros, conciertos… y seguro acabas indagando acerca del “Sonido Fat”, los inicios del hardcore en el sur de California en los 80’s, la tercera ola del ska o el punk sueco.

Pues bien, desde muy temprana edad seguí esta progresión, que en algún momento llegó a ser casi obsesiva, pero el jueves, como hice por primera vez hace tan solo tres años, me pregunté por qué Venerea no llegó antes a mis oídos. ¿Por qué cuando profundizas en el punk no te los encuentras junto a los Millencolin, Satanic Surfers y No Fun At All?, y…bien alto. ¡¿Por qué cojones estos tíos sólo mueven a 30 personas en Madrid¡?.

Comenzando a tocar en el ’91 y sin ningún lanzamiento con Epithaph, Fat Wreck o Burning Heart, causa quizá de la poca accesibilidad de su música, Venerea es una de esas bandas diferentes, con un sonido muy personal, discos buenos del primero al último (difícil de ver, por cierto) y un directo pasmoso. Abriendo para ellos estuvieron los siempre divertidos Estúpido Yo, cuya capacidad musical y actitud es innegable, pero que poco más pudieron hacer con una Trash Can prácticamente vacía. Desde aquí esperamos que vuelvan pronto, que nos pillaron a los madrileños en un mal día, coño.

Un par de cervezas más tarde y con 15 personas más en la sala, Venerea saltó al escenario poniéndonos a todos del revés con “Going Home”, la primera de su último álbum, y haciéndonos olvidar que estábamos todos prácticamente en primera fila. Es un grupo que impresiona, por su juego de voces, sus líneas de bajo, la presencia que tienen y la ristra de temazos que son capaces de soltar.

Venerea (foto por Julián Cancio)

Hasta la mitad del concierto alternaron canciones de su último disco como “Beans And The Grinder” con otros temas de todas sus épocas como “Ten Years” o “Love is a Battlefield of Bounded Hearts”. Pararon, rieron con el público, recordaron cuando tocaron en el ’99 junto a Ignite, SNFU y Deviates (casi nada) en Gruta77 y continuaron con lo que sería, sobre todo para los de la vieja escuela, una mitad de concierto memorable en el que repasaron lo mejor de su discografía, para acabar con un bis en el que, incluso con unas condiciones tan desfavorables de aforo, consiguieron sacarnos un pequeño pogo con “Kangaroo”, “Shake Your Booty” y “Back To The Start”. Éramos pocos, y por ello vimos un concierto prácticamente privado, muy cercano y por mirar el lado bueno, la barra estuvo vacía y accesible en todo momento, así que salimos de la sala, que por cierto, sonó bastante bien, con una gran sonrisa y un buen pelotazo. Bravo.

Venerea (foto por Julián Cancio)

Supongo que esta crónica podría ser el preludio de una crítica a la pobre asistencia a los conciertos, de cómo la, cada día mejor oferta festivalera en Europa está matando a los conciertos en sala, de cuánto cuesta sacar adelante la escena en Madrid y de la pena que da que grupazos como Venerea no vayan a volver nunca más porque no son rentables para aquellos que manejan el monopolio del punk en nuestro país. Pero me ahorraré todas esas moñadas, que para algo somos punkis, joder.

No Comments

Comenta

Copyright © Linoleum 2014-2018