Punk Rock Holiday 1.8 (Parte I)

Un año más, el verde valle del Río Soča se preparaba para recibir la afluencia de otro río, no de agua sino de gente afín a la filosofía de festival que se promueve desde Punk Rock Holiday: música, familia punkrocker y naturaleza. Por lo que he podido apreciar con respecto a la edición de 2016, no ha cambiado mucho. Los precios han subido, pero el concepto sigue siendo el de unas vacaciones azuzadas por la vara de nuestra música favorita, en un paraje espectacular y con un ambiente óptimo. Parece que, con estos alicientes, merece la pena un viaje tan largo.

LUNES
Y así fue, y tras 2000 km de ida en furgoneta, muchas anécdotas y algún otro retraso por culpa de la policía fronteriza, nos presentamos en Tolmin la noche del lunes.

The Living End

Entre montar la tienda y echar la primera cerveza de camino al recinto, nos dio tiempo de ver apenas las tres últimas de The Living End y el concierto entero de The Vandals. Con tan solo esa parte del repertorio, el trío australiano consiguió seducirme bastante más que todo el soporífero concierto de los californianos. “Prisoner of Society” y “West End Riot” pusieron el broche final de los primeros, y dejaron al público con la quinta marcha puesta… y cuesta abajo.

The Vandals

Para cuando salieron a escena, The Vandals tenían casi todo a favor, y el respetable respondió. No como ellos, que se fueron haciendo una bola indigesta a medida que el show avanzaba. Y la verdad es que tampoco lo hicieron mal, pero el sonido fue pésimo y de alguna manera no hubo comunión entre mis ganas de fiesta y su música. “It’s a Fact”, “Urban Struggle”, “Anarchy Burger” y “My Girlfriend’s Dead” pasaron sin pena ni gloria por la primera noche del festival, empequeñeciendo los Warm Up Show de otras ediciones.

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MARTES
En Tolmin el sol sale con fuerza, y a las 10 de la mañana la tienda de campaña se ha convertido ya en un invernadero y cobra fuerza la alternativa de ir al río a darse un chapuzón. El agua suele estar helada, pero el contraste revitaliza cuerpo y mente, así que hacia el mediodía nos acercamos al Beach Stage a ver cómo Dead Neck luchaban contra el calor a base de hardcore melódico rápido y eficaz. El terceto británico ha sufrido muchos cambios de formación, y a pesar de que su condición de power trío les limita en la parte técnica, siguen sabiendo dar el callo. De paso, aprovechamos para descubrir al cuarteto australiano Blind Man Death Stare, que practican un punk rock bastante politizado y cercano al sonido de Rancid o Bouncing Souls. Y tener un batería-cantante sigue resultando sorprendente y valorable.

The Menzingers

Ya por la tarde y en el Main Stage, The Menzingers abrieron la contienda. No soy muy fan de la banda, pero solo por ver a las primeras filas disfrutando me contagié. De un tiempo a esta parte aparecen en los carteles de muchos festivales, y pude corroborar que lo tienen merecido. Comeback Kid tampoco son plato de mi especial devoción, pero no se puede negar que sus conciertos se construyen a base de entrega máxima. De todas maneras, algo debió pasar delante del escenario cuando el concierto estaba próximo a acabar y les obligó a finalizar el concierto sin que sonaran algunos de sus himnos.

No Fun At All

De vuelta al escenario principal un rato después, ya escuchábamos “Believers” a cada paso más alto, señal de que No Fun At All ya estaban haciendo de las suyas. Cogimos una cerveza, alcanzamos una buena posición y disfrutamos de una hora de temazo tras temazo de los suecos, en el top de triunfadores en grandes eventos musicales desde que tengo uso de razón. “Should Have Known”, “Lose Another Friend”, “Out Of Bounds”, “Strong and Smart”… tienen tanta calidad en su reper que casi cuesta encontrar un rato para respirar y reponer sales en la barra. Un éxito más en la carrera de estos viejos conocidos. Esperemos que por muchos años.
Cerraron la noche Mad Caddies, que a última hora siempre son un acierto. Con un repaso general a su carrera (no fallaron a la cita “State of Mind” ni “Road Rash”) y un par de versiones (GreenDay y Propagandhi) de su álbum Covers, se metieron en el bolsillo lo que quedaba de nuestras energías. Los bises fueron el preámbulo de una gran fiesta en el Beach Stage, que se alargó hasta el amanecer. Hasta ahí podemos hablar.

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