Bad Religion – Age of Unreason

Hace tiempo (mucho) que Bad Religion dejó de ser para mi un grupo más. Hace años que no considero sus trabajos como meros discos de música, sino cómo un conjunto de ideas, análisis y denuncias de casi todo lo que estamos haciendo mal como sociedad contemporánea. La perspectiva y el enfoque de sus canciones hacen que no solo mi sentido auditivo disfrute, también mi capacidad cognitiva trabaja y se desarrolla al escucharlos. Es por eso que, tras seis largos años de silencio, tenía muchas ganas de ver el dibujo que Greg Graffin y los suyos hacían del momento en el que vivimos.

Age of Unreason es la búsqueda del sinsentido en el que vivimos hoy en día y es, a su vez, el decimoséptimo álbum de estudio de los padres del punk rock moderno. Un disco en el que por primera vez participan Mike Dimkich y Jamie Miller, el primero dando un toque más rockero a unas guitarras ya de por sí llenas de rabia, y el segundo destrozando con fuerza una batería que jamás latió tan fuerte. La voz de Graffin, lejos de apagarse con el tiempo, va iluminando letras e incluso escupiendo más fuerza con el tiempo. El sonido sigue siendo fiel a los origines, tanto que nos permite encontrar ciertos guiños a temas del pasado como a “Social Suicide” o a “Infected” en el comienzo de la gran “Old Regime”.

La velocidad y la pausa van de la mano en este Age of Unreason. Por una parte, tenemos temas más acelerados que van en consonancia con lo que esperamos del grupo como, el ya citado, “Old Regime”, la gran “Age Of Unreason”, mi favorita “The Approach”, o la veloz “Faces of Grief”. Sin embargo el grupo parece dar una vuelta de tuerca y añadir distintos ritmos al conjunto. Empezando por el single “My Sanity”, un medio tiempo que parece la mezcla perfecta entre “Generator” y “Sorrow”, siguiendo por la preciosa “Candidate” (amo la voz de Greg en este tema) y acabando con eléctrica “Big Black Dog”. A su vez, también existen algunos cortes menos accesibles que andan entre dos aguas, pero que ganan con las escuchas; “Lose Your Head” y “Downfall”. El disco en su conjunto es altamente completo. No me puedo olvidar de otros grandes temas como la reflexiva “End of History” o la crítica “What Tomorrow Brings”.

Este disco me sabe a The Process of Belief (2002) por su sonido, pero también a No Substance (1998) por esos temas que se desmarcan un poco de la línea marcada por el grupo. Es un álbum en el que Bad Religion vuelven a demostrar que la velocidad está sobrevalorada. Quizás sean esa temas más lentos los que sustentan el peso de un disco que vuelve a cambiar las tornas de lo establecido. Bad Religion son el reloj que marca las horas del punk rock y esta vez ha decido invertir el sentido de las agujas, arriesgando y ganando. “Candidate” un tema que bien podría sonar a unos Dire Straits enfadados, está en boca de todos y es un auténtico hit.

Ya van treinta y nueve años de “whoas”, “watchos” y “ya heys”. Treinta y nueve años en los que Bad Religion nos han regalado diecisiete álbumes de estudio, y en los que Greg Graffin ha señalado y apuntado a todo lo que se mueve a su alrededor. Treinta y nueve años de música directa, inteligente y crítica en los que Age of Unreason es el último exponente y ejemplo de un grupo que no parece tener fin. Disfrutemos de un fenómeno que parece contentar tanto a los seguidores más longevos como a aquellas nuevas incorporaciones. Mientras haya Bad Religion, habrá futuro. Luchemos contra esta época de sinrazón.

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