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Barrenfields – Palmistry

Más vale tarde que nunca. Llevamos queriendo escribir sobre Palmistry, el disco debut de los madrileños Barrenfields, desde febrero, pero cuando nos leyeron la mano el año pasado, nadie nos avisó de esta pandemia. El parón nos ha ofrecido tiempo y horas para disfrutar de este señor disco el cual hoy,  por fin, procedemos a reseñar.

Si este álbum se tratase de una mano, y tuviéramos que analizarlo tirando de quiromancia, lo primero que saltaría a la vista es que la mano de Barrenfields es una mano joven pero curtida y con experiencia. Una mano con callos en los dedos de rasgar guitarras, de sostener micros y de aferrarse a unas baquetas que golpean la batería con rabia pero con clase. Todo esto se deduce también desde el inicio del disco con «7 Gallons», un tema que nos presenta el sonido a seguir por el grupo y el cual muchos han equiparado al de los grandes Misfits.

Es cierto que hay letras y toques oscuros como en «Black Hole» o  líneas de bajo que quitan el hipo como en «24 Hours Hungry people», pero reducir el sonido de este grupo a esa sola referencia es quedarse a medias. Escuchando ese gran medio tiempo titulado «Palmistry» me vienen a la cabeza recuerdos de grupos del pasado como Amphetamine Discharge o de otros mucho más recientes como Violets. Sea cómo fuere, el grupo tiene un ADN propio que viene marcado en sus huellas digitales.

La segunda parte del trabajo vuelve a retomar ritmos más potentes con la intensa «Where the Poetry Lies» y con la «rabiosa» «Rage», con unas guitarras rasgadas que se clavan en el oído y suben por el cuello con la energía suficiente como para hacerte mover la cabeza acompañándolas. Tampoco podía faltar en este disco ese guiño a la superstición y a todo ese universo oscuro del esoterismo que encontramos en «Thirteen», número amado y odiado a partes iguales.  «Fake Fake Fake»  es la encargada de echar el cierre dejando claro que no es oro todo lo que reluce, y que el grupo también sabe componer estribillos pegadizos.

Conclusión: no soy adivino ni me gustaría serlo, pero parece poco complicado saber que el futuro de Barrenfields es brillante y lleno de luz, luz que contrasta con esos sabores oscuros que tan bien saben plasmar musicalmente hablando. Palmistry es una de las sorpresas del año y una buena noticia en una mala tarde. No tengas miedo a lo desconocido, entrega tu palma a Barrenfields y deja que ellos te guíen.

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