Me voy a quitar los pantalones. Y la chaqueta. Y me voy a sincerar: jamás pensé que podría ser capaz de dar una escucha (del tirón) al nuevo disco de Blink 182, y más estando en el año 2016. Pero se la he dado, y teniendo en cuenta que tal vez sea la única (completa) que haga, he de aprovechar y compartir mis opiniones.
California es un producto. Tal vez algún fan alocado podría pensar que fruto de su imaginación, pero no. Una vez que se frote los ojos, se pellizque y compruebe (para bien o para mal) que este disco es real, se dará cuenta de que el color favorito de Blink es el verde ( y no el esperanza precisamente). Cosa lícita por otra parte y, hasta cierto punto respetable. Eso sí, este producto reluce en el escaparate (estudio) pero ojito porque una vez que quieras probártelo (directo) quizás te desilusione.
Muchos podréis pensar que Blink 182 no son santo de mi devoción, pero yo (como todos) tuve juventud y disfruté de Dude Ranch y del directo de Blink presentando Take Off Your Pants and Your Jacket, allá por el 2001. Y no eran mis predilectos, pero los disfrutaba. Otra cosa es lo que pienso hoy en día.
Con todo esto, este disco tiene varios temas que rescatan un sonido personal e inconfundible que hizo que el grupo llegará donde llegó. Y escucharlos es agradable y transmite cierta esencia a recuerdo. “Cynical” no me parece una mala elección para abrir boca. Ni una mala canción. “Kings Of The Weekend” también me engancha. La fórmula de la melodía está controlada hasta la saciedad, y que algunas canciones se instalen en tu cabeza es cuestión de tiempo. Pero ojo, eso también pasa con las de Bisbal o las de Enrique Iglesias en verano. No es garantía de nada. Cerrando el bloque de temas salvables, también incluyo “Rabbit Hole”, tal vez la única canción que realmente me gusta. O al menos la única con la que canto al escucharla.
Por el contrario, hay temas dentro de este álbum que no me dicen absolutamente nada. “Bored To Death” tiene en su título su mayor acierto, y en “San Diego” y algún que otro tema del pasado (todos sabéis cuál) sus hermanas gemelas. En “Los Angeles” el grupo juega a innovar sin darse cuenta de que Hollywood Undead ya explotó esa fórmula hasta la saciedad. Y “Built This Pool” es el típico tema que no dice nada pero que tiene algo. No sé si colocarla en este párrafo o en el anterior. “No Future” no tiene mala pinta, pero esos “nananana” me recuerdan al gran Espinete y a otras épocas. Y podría seguir así con el gran grueso del álbum, pero no me llevaría ni a California ni a ningún sitio hacerlo.
Conclusión: Mi crítica no es nada fiable, tan solo le he dado una escucha al disco. Aún así, supongo que la vuelta de un grupo como Blink 182 no dejará a nadie indiferente. Otra cosa es que este disco siembre en muchos esa indiferencia que a mí me ha causado, llegando a plantearme esa pregunta que, paradójicamente, tanto éxito dio al grupo: “¿cuál es mi edad?”. La respuesta a esa pregunta quizás explique muchas cosas de esta reseña.