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Dogwood – Building a Better me (20 aniversario)

Cómo habría deseado que alguien hace veinte años hubiera escrito reseñas sobre Dogwood en general, y sobre este disco en particular. Así me habría sido más fácil dar con una de las bandas más infravaloradas del siglo pasado.

Nada sabía sobre este grupo de Escondido, CA (curiosa casualidad) aquella noche en la que mi yo adolescente chateaba en el canal música de Terra. De repente, alguien puso un link del grupo con la canción «Preschool Days» incluida en su disco Through Thick and Thin (1997) y me enganché de lleno. Esa velocidad, esa voz, y ese sonido típico de aquellos días de los 90 era lo que andaba buscando.

Así me puse a tirar de Napster y bajarme todo lo que (lentamente) podía. La voz de Josh Kemble sonaba cada vez más ronca y más rasgada convirtiéndose en perfecta para el género. Un par de años después en una de mis visitas a USA, pude hacerme con este disco en formato físico casi en el momento de su salida.

Building a Better me (2000) es, bajo mi punto de vista, el mejor disco de Dogwood. Desde el comienzo calmado de «The Good Times» hasta el precioso final de «Nothing New», encontramos dieciséis cortes que pasan a la velocidad de la luz y que muestran un punk rock rápido, con fuerza y con mucho mensaje. Mensaje que puede haber cerrado ciertas puertas a un grupo que nunca ha renegado de la etiqueta de punk rock cristiano.

Es complicado resaltar los mejores cortes de este disco porque tiene muchos. «Building a Better me» tema que titula el álbum, será quizás uno de los más famosos, «The Bad Times» es todo un himno melódico que a buen seguro casi todos habréis oído alguna vez, y las guitarras rasgadas y a contratiempo de «Autobiography» acompañan a uno de los mejores medio tiempos del disco.

Sin embargo, son esos temas que tienen una mayor conexión con la Fe que Dogwood proclaman esos que mejor suenan. Como ejemplo, la alucinante «Mycro», cuyo estribillo bien me recuerda a Bad Religion, «Truth About it is» tema que coquetea con el hardcore y que deja claro la razón por la que el grupo existe como tal, y la acelerada y fugaz «Great Literature».

Hace dieciocho años que compré Building a Better me, y aún sigo escuchándolo de vez en cuando. Sigue siendo uno de esos discos que me traslada a una época donde descubrir grupos era una aventura. A su vez, Dogwood es de las pocas bandas que amo que no he visto en directo jamás, y eso los hace un poquito más especiales si cabe. No sé si este disco hizo que yo fuera mejor, pero sí ha contribuido enormemente a que sea lo que soy hoy en día. Gracias por todo Dogwood.

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