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Millencolin – Same Old Tunes (Disco Remember)

Este año se cumplen veinticinco años desde que el disco otrora llamado Tiny Tunes (1994) viera la luz. Vosotras y vosotros habéis votado para que haga una reseña de uno de los discos que más quebraderos de cabeza me generó en su día, y es que, cómo casi siempre, con Millencolin tampoco empecé por el principio. La historia es la siguiente.

Descubrí a Millencolin mucho antes de lo que yo imaginaba. Aún recuerdo recibir el catálogo de Tipo y ver los eps de la banda con unas portadas horribles, y unos precios muy bajos. Siempre me pregunté qué sería eso, pero la indiferencia pudo a la curiosidad. Años más tarde, cuando ya había tenido la posibilidad de coquetear con grandes nombres del punk rock noventero, me hice con el For Monkeys (1997). Millencolin me conquistó y me propuse conseguir todo su material de manera física. No me costó nada hacerme con el laureado Life on a Plate (1996) pero el problema vino cuando me puse a buscar Tiny Tunes

Por aquel entonces no sabía que debido a unos problemas judiciales entre el grupo y la compañía Warner por la similitud entre el título del disco y el del buque insignia del gigante (Tiny Toons), el disco que realmente necesitaba había pasado a llamarse Same Old Tunes. Una vez solucionado el problema llegué a casa y le di al play. El inicio de «Mr.Clean» me puso la piel de gallina. La espera había merecido la pena; velocidad a toda zapatilla, guitarras afiladas y una voz (la de Nikola) que ojalá no hubiera caducado hace tiempo. Bendita joya. Una linea de bajo y un ritmo ska daba la bienvenida a la pegadiza «Chiquita Chaser» dejando entrever que este disco, a pesar de ser excelso, no era tan accesible como For Monkeys.

La velocidad de «Diznee Time», «Domestic Subway» o la gran «Mystic Resptile» y sus alucinante coros, son una muestra de la juventud y energía de unos Millencolin que se iban a comer la escena en los siguientes años. Pero como he dicho, también había hueco para el ska y para temas menos directos como «Fazil’s Friend» o la entonces arriesgada pero ahora clásica «Da Strike». Tampoco puedo pasar por alto la divertida y bailonga «Dance Craze» ya sabéis, los tipos duros no bailan. Mención a parte merece «Leona», por su letra, su organillo medio gitano a mitad de canción, por su subidón y por ser mi favorita del disco: «Leona said…».

El álbum cierra con «The Einstein Crew» un tema que debían haber puesto el fin de semana pasado en la Sala Caracol, y con la relajada, pero clara y concisa «Take it or Leave it». Millencolin mostraban al mundo lo que eran capaces de hacer y sorprendían a todos por ser suecos en vez de yankis. Same Old Tunes se convertiría en un disco de culto con una historia que incluye la censura de por medio, y esta reseña no hace más que hurgar en mi lástima por lo que este grupo era y por lo que (en directo) es hoy en día. Aún así, todos sabemos que tenemos un cariño especial por Millencolin. Lo tomas o lo dejas.

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