Un reencuentro siempre es una alegría. Varios reencuentros son varias alegrías, y si suceden al mismo tiempo y en el mismo lugar, el resultado es una pompa de felicidad. Y felices por poder compartir una noche con los amigos de toda la vida (de esos que nunca van a muchos conciertos) nos dirigimos a la sala Penélope, donde además nos esperaba la traslación de toda una serie de grandes recuerdos del pasado de la mano de Nothink, que volvían a la capital tras casi 4 años alejados de casa, y de los cordobeses Viva Belgrado, que a su vez comparten un vínculo musical ineludible con la banda que partía como protagonista de noche reflexiva.
Y es que el trío local, por alguna circunstancia del destino, ha sido de las pocas formaciones capaz de juntar en la misma sala al 80% de la gente con la que más me gusta estar; sinónimo de que un evento así parte con ventaja. Pero Viva Belgrado tampoco se iban a conformar con la etiqueta de teloneros, y salieron sobre las 21h a demostrar que pueden ejercer el papel principal en cualquier relato musical. Con un repertorio basado de manera central en su laureado ‘Flores, Carne…’, fueron pasando por la palestra «Báltica», «De Carne y Flor», «Madreselva« o «La Reina Pálida» casi sin dar un respiro, como si se tratara de una novela trágica con un ritmo trepidante, con sus magníficas armonías instrumentales, y sus delays decorando una batalla fogosa de distorsión cambiante y gritos rabiosos mezclados con un recital de poesía. Con la piel de gallina presente en todo momento, la temperatura del público iba subiendo conforme el recital avanzaba. Buena cuenta de ello dio «Osario», o la desgarradora «~» con Cándido lejos del micro, demostrando una potencia vocal que asusta. Tampoco se olvidaron de su EP ‘El Invierno’, del que rescataron «Reykjavik» y «El Gran Danés», además de firmar una versión de At The Drive-In, «Arcarsenal», que apretó la palanca de la demolición controlada que nos llevó al final de su concierto.
Con la sala prácticamente llena y con puntualidad inglesa, a las 22h «The Red Carpet» se desmarcó de entre las conversaciones del público, y eso significaba que Nothink estaban a punto de salir a escena. Y lo hicieron con la contundencia que les caracteriza, con gesto simpático, amplia sonrisa, ilusión, fuerza… y una retahíla de temazos de sus dos primeros LPs, en los que se centraría la primera parte del show. «Welcome to Hill Valley» marcó el arranque efusivo, «Kill! Kill! Genocide» corroboró que salían a por todas, «Starting Days With The Right Foot», «Enemy’s Meeting Point», «Crows of Tragedy St.», «Straight On Back»… un vaivén incesante de éxito tras éxito, de recuerdo tras recuerdo..
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. Mi frágil memoria me impide a veces apreciar lo influyente que ha sido una banda en mi vida, pero ahí estaban Nothink el sábado para llevarnos unos años atrás, cuando parábamos los ensayos para escuchar sus canciones sonando más allá de la pared que separaba su local del nuestro, en aquel sótano de Ritmo&Compás.
Y, de repente, «Coleman Fields» se infiltró en la fiesta para invocar a ‘Hidden State’, el fue su último álbum hasta la fecha. Y volvieron a mostrar instantáneas de su pasado con «Polaroids», y nos invitaron a compartir el horizonte por última vez con «The Skyline». Y el goteo no cesaba, por lo que después de un breve descanso, y ahora reconvertidos en un quinteto gracias a la unión de Victor García-Tapia (Toundra, Minor Empires…) a la guitarra y Luis López (Lamprologus) a los teclados, «Wherever The River Goes» y «My Broken Lady» sonaron, si cabe, más intensas y emocionantes. De vuelta como trío, completaron el repaso a su trabajo más reciente con «Era», «We Live On», «Melting Sun» o «In a Row», entre tantas otras, poniendo en órbita a una banda con tanto pasado que no dio pie a pensar en el futuro, aunque a buen seguro se antoja prometedor tras una inyección de moral y apoyo por parte del público como el que queda en nuestras retinas.
Se fueron hace casi 4 años, pero han vuelto, y en 2016 estarán de nuevo repartiendo felicidad e imborrables recuerdos. Así lo prometió Juan Blas, y así esperamos que sea.
Destacando la brillantez de ambas bandas, sólo me queda desear que no tarden tanto tiempo en volver a juntarse, madrileños y cordobeses, para seguir creando magia.




