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Offspring – Americana (Disco Remember)

«Welcome to Americana. Please Make your selection followed by the pound sound now». 1998. Inmersos en pleno auge de la música punk rock (en cierto modo espoleado por ellos mismos con el lanzamiento de Smash en 1994), Offspring lanzarían su quinto álbum de estudio, Americana. Un disco que tendría la difícil tarea de mantener un nivel exigente alcanzado por el multiventas Smash y por ( el a veces infravalorado) Ixnay On the Hombre. Pues bien, este álbum además de conseguir lo anteriormente dicho, funcionó también  como puente para dejarnos ver la línea que Offspring tomaría con el nuevo siglo. De ahí la importancia del mismo.

El sonido que nos encontramos en Americana está trabajado, pulido y cuenta con una producción totalmente exquisita. La cantidad de temazos y la repercusión a distintos niveles de cada uno de ellos, incontable. Tras pasar la famosísima «Intro», nos topamos con «Have You Ever», una canción que parece el punto y seguido al sonido que el grupo logró en el Ixnay. Riffs potentes, baterías endiabladas y música en forma de espiral que te atrapa mientras disfrutas de la voz de Dexter Holland. Nada ha cambiado, «All I want» tiene una hermana mayor. Sin embargo, lo realmente interesante de este Americana es que no estamos antes un disco lineal donde la fórmula se repita tema tras tema. Estamos (quizás) en el momento donde Offspring empieza a coquetear con otros ritmos, y es ahí cuando llega «Pretty Fly (for a White Guy)», un antes y un después en la historia del grupo. Amada por muchos y denostada por otros tantos, Pretty Fly y su «uno, dos, tres, cuatro, cinco, cinco, seis» copó la atención de muchas y muchos que no se atrevían a abrir la puerta del punk rock, e hizo que el grupo llegara a mayor cantidad de público. Sentó las bases para una nueva forma de componer e hizo que a partir de ese momento, todos los discos venideros del grupo tuvieran su «Pretty Fly (for a White Guy)».

Aún así, y si hablamos de temas que hayan llegado al público, este disco cuenta con uno de los mayores éxitos en la historia del grupo: «The Kids Aren’t Alright». Su inicio es inconfundible y medio planeta la reconocería en cinco segundos. Su solo de guitarra ya es histórico y se tararea en conciertos como si esa guitarra tuviera voz propia. Su letra, todo un clásico en el género: una generación perdida, una juventud donde la idea de No Future que introdujeron los abuelos del punk rock está más viva que nunca. La autodestrucción y el fracaso de la sociedad. Todo esto representado en un video que reventó MTV. Esa sensación de decadencia aparece en el siguiente corte: «Feelings». Esta pista podría denominarse como una versión del tema de Morris Albert, salvo por el cambio de la letra. Donde Morris cantaba al amor, Offspring canta al odio. La antagonía hecha arte.

Además de todo esto, Americana cuenta también con el ritmo y el estribillo de «Walla Walla», la esencia de Smash en «The End of the Line», y con la agita-cuellos «No Brakes». Así llegamos a «Why Don’t You Get a Job» otro de los temas que nos muestras una faceta desconocida del grupo. Un sonido distinto, un ritmo calmado, y un experimento con distintos instrumentos no habituales. Es cuestión de gustos, pero este corte también sigue sonando a día de hoy en bares alternativos. Por algo será. La cultura americana y su crítica forman el pilar central de este disco, y por eso en el corte que da titulo al mismo «Americana», el sarcasmo y la sátira golpea contra aquello que más duele: el sueño americano. Una vez hechos los deberes, Offspring nos regalan «Pay The Man» y el reprise mariachi de «Pretty Fly (for a White Guy)». Quizás de esta época venga el interés de Dexter por México y su reciente salsa picante Gringo Bandito, ¿quién sabe?.

Americana es sin duda un antes y un después. Es un disco a medio salto entre el sonido Epitaph y la evolución del grupo. Conspirancy of One (2000) y los siguientes trabajos avalan esta teoría. A su vez, también fue la puerta de entrada al punk rock para toda una generación que coqueteó con este disco (quizás más accesible al público general) y luego rebobinó y escuchó lo anterior. Americana no es Smash, pero en cierto modo se asemeja mucho más de lo que creemos en cuanto a la repercusión mediática y la importancia del mismo. Americana es la tierra utópica donde la verdad no se camufla:» Welcome to Americana».

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