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Southsea Fest 2016 @ Southsea (UK)

Hola, me he mudado al Reino Unido. No, no vivo en Londres. Estoy en el sur, en una pequeña ciudad —»UK’s only island city»— que parecía no tener nada demasiado interesante hasta que descubrí la mitad inferior de la misma: Southsea. Además de tener una playa bastante chula, mil pubs y alguna tienda de discos guay, en este área se parte la pana musical y se celebra cada año el Southsea Fest, convirtiendo esta localidad en una referencia a la altura de su vecina Brighton.

El caso: que vi el cartel y no conocía ni una banda hasta que afiné el ojo y vi tres nombres clave que ya llevaban sonando en mi habitación un tiempo: Bad Breeding, Personal Best y Shit Present. «EUREKA» —pensé, y seguí cotilleando entre las centena de bandas que forman parte de este festival. La cosa se puso muy interesante al ver que, de entre las veinte salas que dedican su espacio a este evento el primer día de octubre, había una especialmente con lo mejorcito del panorama punk británico. OLÉ.

Llegué a The Honest Politician (tremendo nombre del pub en cuestión) después de comer y su ambiente era cálido y familiar; sorprende reconocer como algo tan banal como la estética puede hacerte sentir como en casa cuando no haces más que reconocer camisetas, chapas y parches que estás harta de ver sobre tus amigas y amigos. La gente sonreía y al ratito la música del pub se apagaba para dar paso a Horseflies, trayéndome a la boca el buen sabor de The Ghost Of a Thousand  con sus guitarras afiladas y los gritos fuera de tempo, y el regusto de los primeros trabajos de Gallows con esa violencia tan poco justificada y necesaria al mismo tiempo. Eran las cuatro de la tarde y en la sala había lo menos diez grados más que en la calle. Una locura.

Tras media hora de set salí y fui a otra de las salas para hacer tiempo antes de dirigirme al Wurli local a ver a Happy Accidents, una de las joyas que había rescatado del cartel durante mi investigación.

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Happy Accidents

Tres chavales estaban listos para tocar cuando alcancé la primera fila. La voz limpia y melódica del guitarra con los coros dulces de la batería hicieron de la propuesta emo-indie de esta gente una delicia similar a la que destilan Dowsing o Everyone Everywhere. Con unos cuantos EPs y splits a las espaldas precediendo su LP «You might be right» (Alcopop! Records, 2016) sacado este verano, el trío de Londres se metió al público en la palma: la gente sonreía, bailaban y cantaban sus canciones. Un set cortito —salvo los cabezas de cartel de los escenarios grandes todos tocaron media hora— pero suficiente para hacer honor a las virtudes musicales de la banda: «Leaving parties early», «Chameleon» y (mi favorita) «Facts and Figures» son algunos de los artefactos que la joven banda usó para conquistarnos.

Pasado un rato y dos salas puente en las que hacer tiempo después volví al primer pub: era el momento de Shit Present y Personal Best, seguidos. Una locura. Parecía que nunca había ido a un concierto de lo emocionada que estaba. Menos mal que me quedé corta con mis expectativas.

Shit Present
Shit Present

Shit Present son el análogo inglés perfecto a P.S. Eliot, Tenement o Swearin’. Con una vocalista impecable como Iona al frente y el guitarra de Gnarwolves (sí, esos que os flipan tanto) en el combo nada podía salir mal. Poppy-punk desde una mirada femenina incapaz de no tocarte por dentro. Me flipa cuando al resto del público está tan inquieto como yo: la peña no paraba de dar saltos, cantar, sonreír, divertirse. Su fórmula sencilla funciona y con el repertorio de ayer (abriendo con «Sick of me», luciendo algunos temas nuevos, perfilando las increíbles «Kick me» y «Melbourne») ahora estoy en su bolsillo.

Cuando Personal Best cogieron el relevo la sala estaba aún más llena y caliente que antes. Mientras hablaba con un par de chicas que habían venido desde Southampton, el frente de la sala se llenó de mujeres: creo que ha sido el primer concierto en el que he estado donde el bloque delantero del público eran todo chicas. Estaba con la lágrima en el ojo «trying so hard not to cry», como acababan de cantar Shit Present. Un locura. Otro huracán de irónico buen rollo inundando letras sentimentales y jodidas en las que los fans de RVIVR, LVL UP o Wild Animals deberían estar obligados a bañarse. «This is what we look like» se convirtió en un coro potentísimo, al igual que «I go quite» (mi favorita de este cuarteto), «The mission» o «Gone»…se nota cuando alguien juega en casa, y se nota aún más cuando hace las cosas de forma que todo el mundo pueda sentirse en familia.

Personal Best
Personal Best

Por desgracia no pude ver a Doe (que tocaban después de Personal Best en esa misma sala), ni a Tigercub (en la sala donde Happy Accidents nos alegraron la tarde) porque todo eso coincidía con mi fetiche de este año: los londinenses Bad Breeding. La expectación era máxima, y más teniendo en cuenta que tocaban en el único escenario fuera de pubs y bares, y dentro de una iglesia. Una locura. El reclamo del templo se desinfló cuando vi que tocaban en una especie de gimnasio de colegio americano en vez de en el altar; pero bueno, la decisión tenía más sentido que mi suposición. Y creo que mejor. La acústica era de diez cuando su cantante tiró el pie de micro a ras de audiencia y se descolgó a rastras del escenarios mientras gritaba las primeras líneas de «Whip hand». Esa mezcla de postpunk con hardcore ruidoso y violento que hacen y traducen en una performance sobria y violenta es justo lo que esperaba. Con un público más quieto de lo que cabe esperar de algo así desplegaron las bondades de su LP con una contundencia peligrosa: no me quiero ni imaginar cómo deben sonar «Burn this flag», «Death» o «Age of nothing» en una sala pequeña. Una locura.

Bad Breeding
Bad Breeding

Tras este concierto, di el festival por terminado, no sin antes pasar por uno de los escenarios grandes para ver como una banda de indie-rock bastante popular en el país del té a las cinco ponía la sala patas arriba llenando todo de plantas de plástico y «liberando» a dos tíos al borde de la lipotimia dentro de los disfraces de oso más grandes que he visto nunca. El Southsea Fest me parece una propuesta impresionante: todos los bares abriendo sus salas a la música, música de cualquier tipo, en una tanda de conciertos organizados por promotores locales que inundan las calles de su ciudad con las mejores propuestas de Inglaterra por un día.

Lo dicho, una locura.

Chixdiggit! – 2012

NOFX – First Ditch Effort