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Te voy a remakear la cara, payaso.

Hace unos meses Linoleum nos expuso en este nuestro blog su visión de las bandas tributo, su papel en las salas y festivales y su repercusión en la escena. Un despliegue de coherencia que tras leer, muchos pensamos «ya era hora de que alguien lo dijera así de claro».

Esto viene a que llevo dos semanas pensando en qué podía comentar hoy en esta sección. La semana pasada hablé de «El cuento de la criada» y reflexionando me he dado cuenta de que si hago un análisis de lo que más me ha gustado y lo que menos estos últimos meses, soy mucho más entusiasta con las series que con las películas. Ya escribí por aquí hace tiempo que la ficción seriada se esta convierto en el producto audiovisual de calidad por excelencia, y que grandes o pequeñas producciones están barriendo a las películas tradicionales en varios aspectos, como la fotografía, la música, el guion y casi cualquier categoría.

Hay algo que no ayuda a esta sensación, y aquí voy a lo que quería decir; en los cines hay casi mas remakes (o segundas o terceras partes) de películas ya realizadas que productos originales. Y se me ha ocurrido que tiene todo el sentido del mundo que las razones de que ésto sea así son las mismas de las que habló Linoleum al referirse a las bandas tributo. Es más, me parece que las bandas tributo son a las bandas originales lo mismo que los remakes a sus homónimas.

Me puse a pensar que las últimas películas que había visto en el cine no me habían gustado demasiado , no lo suficiente como para animar a nadie a verlas pero tampoco tan odiosas como para recomendar categóricamente no ir al cine. Simplemente me dejaron fría. Y un minuto después he caído en la cuenta que tenían algo mas en común; eran un remake y una segunda parte. IT y Blade Runner 2049.

En el caso de IT (1990), esta claro que la reciente oleada de nostalgia ochentera ha dado pie a que tanto los fans que vieron de pequeños Cuenta conmigo o ET, nativos de los 80, tanto como los que se sumaron a esta ola más tarde con Super 8 o Stranger things, puedan disfrutar de las referencias al genero que hace la película. Personalmente IT me pareció que tenia puntos interesantes, pero el hecho de que la forma de Pennywise como payaso sea uno tan tétrico le hace perder ese mal rollo que le daba el original, un payaso normal. Bastante chungos y bastante miedo dan ya los payasos, ¿acaso no es esa supuesta inocencia y esa pintura tan alegre la que nos pone los pelos de punta? A mi sí, por eso me parece una decisión poco acertada la estética del Pennywise de este año.

En el caso de Blade Runner 2049, me dejo tan fría, que creo que estoy justo en el meridiano de la indiferencia. Blade Runner (1982) tenia un planteamiento original, era arriesgada y tenía algo de magia, a pesar de su caspa ochentera tenía algo. Nunca fui una de las fans acérrimas del filme, pero desde luego creo que esa magia no la recupera su versión actual. Plantea una nueva historia sobre el mismo universo, 30 años después. Hasta ahí todo bien, los efectos digitales bien (los no digitales bastante peor), la dualidad que plantea de qué diferencia algo vivo, algo con alma de lo que no, me gustó. La discusión sobre la humanidad y la libertad. Muy interesante. Sin embargo, después de tres (innecesarias) horas de película, a mi me acabó dando igual, perdí el interés. No puedes avivar con tanto aire un fuego tan pequeño, porque se acaba apagando.

Dicho esto, cabe romper una lanza en favor de Blade Runner 2049, simplemente por el hecho de los riesgos que asume, el tema que plantea y el carácter visual de algunas de las escenas que es muy muy interesante. Estos elementos la hacen una película digna. Simplemente el ritmo y la trama son demasiado frágiles (no vayas a verla mas tarde las 10 de la noche, entre lo que dura y el ritmo es posible quedarse dormido).

Podría hablar bastante más de ambas películas, pero no quiero que esta entrada sea una crítica a ningún largometraje en concreto, sino una reflexión de la industria, así que:

Concluyendo: Una película que ha triunfado en su banda generacional, es carne mas segura de ser un filón de dinero si nos inventamos segundas, terceras partes o rehacemos la película directamente, porque tenemos datos fidedignos de que hay fans que se gastarían el dinero. Tan fácil como eso, exactamente igual que la escena de bandas tributo.

En el caso de IT, fue un telefilme horripilante que mas tarde llegó al estatus de película de culto y en el caso de Blade Runner, fue un fiasco en taquilla que se vino arriba cuando salió en VHS. Ambas películas pertenecen a algún momento de la década de los 80, ya que los niños de entonces son ahora potenciales consumidores que les encantaría rememorar su infancia (ahora mismo gente de treintaytantos). Es este público el que hace de las películas de los 80 productos seguros a versionar.

Si estoy en lo cierto, para la década de 2020-2030 empezaran a hacerse remakes de las películas de los 90. Cosa que ya está pasando (¿por qué tengo que vivir en un mundo en el que se ha hecho un remake de Jumanji?)

Espero no tener que ver nunca jamás uno de Ace Ventura o de El quinto elemento, porque no lo soportaría. Y no porque no me gusten las originales, al revés. Me destrozarían mis felices recuerdos delante de la tele disfrutando de las auténticas. La esencia se diluye siempre irremediablemente, así que voy a lanzar un mensaje en una botella:

Señores de Hollywood: BASTA YA. (ENOUGH NOW). Dejen por un segundo de pensar únicamente en la rentabilidad y piensen en el arte que están ayudando a hundir. Los guionistas originales se mueren de hambre mientras tienen historias que contar, historias que el público quiere ver. Dennos buenas historias y nosotros las haremos rentables. Pero por favor, no hagan más lo de Old Boy ni Trainspotting.

Please.

 

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