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The Bombpops – Death in Venice Beach

Que The Bombpops han pasado de ser una de las promesas de Fat a ser una de los grupos insignia del sello no es ningún secreto. Que Fat Mike tiene buena vista y buen odio para fichar grupos tampoco. Death in Venice es un salto inmenso en cuanto a todo respecto a su (ya de por sí sobresaliente) antecesor Fear of Missing Out (2017). The Bombpops tienen todas las papeletas para triunfar no solo en este presente, sino en el futuro.

Es obvio que la esencia de The Bombpops son Poli Van Dam y Jen Razavi, y por si lo dudamos, siempre están esos bailes de números en  cuanto a la cifra de integrantes que han pasado por la  batería y por el bajo. Aún así, estas chicas no quieren vivir un cuento de hadas, tener carrozas o vivir en un castillo. Saben que no necesitan a ningún principe azul para triunfar y lo demuestran en el corte encargado de abrir este disco; «Dearly Departed». Actitud tienen de sobra, y también melodías. «Double Arrows Down» nos presenta el lado dulce y «pausado» del grupo, mientas que «Zero Remorse» es un tema más de chupa de cuero, actitud e incluso una preciosa voz que se rasga y embellece por partes iguales.

«Notre Dame», primer sencillo del trabajo, nos seduce mientras nos susurra con una linea de bajo de fondo, ¿quién puede resistirse a algo así?. El desamor tomado desde una posición fuerte y crítica aparece en «Sad To Me« acompañado de unos coros preciosos. Después de la tranquilidad es hora de soltarse la melena (aquellas y aquellos que aún podáis) y darle caña con «Can’t Come Clean», mi tema favorito, y una verdadera obra de arte del punk pop. Divertida y animada. «Blood Pact» y «In The Doghouse» (otra de mis favoritas un tema muy Lillingtons) siguen el ritmo más potente del disco para formar un trio poderoso. Se me pasan por la cabeza los primeros Tsunami Bomb, Distillers y, obviamente Tilt.

La segunda parte del disco comienza con «13 Stories Down» una tema que nos transporta a una historia de desamor, depresión y alcohol. Y tupatutupa. Y así llegamos a la festiva «House on Fire» donde The Bombpops nos invitan a una fiesta con algunos de  los integrantes del sello incluido el capitán general Fat Mike y su inseparable látex. Pillad una birra y uníos. Por último y a ritmo de una batería acelerada, asistimos a una separación con kilómetros de por medio en «Southbound Stranger». Esperemos que al menos en cuanto a lo musical, esto sea un hasta pronto, porque ya tengo ganas de más.

Death in Venice Beach es ese tipo de discos cuya llegada no puede ser en otro momento que en primavera. Su frescura hace que sea el compañero perfecto para unos rayos de sol que calientan pero que aún no queman. The Bombpops se han marcado un álbum que es capaz de levantar el ánimo en la primavera más gris que jamás hemos conocido y eso, tiene mucho mérito.

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