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The Lawrence Arms – Skeleton Coast

El viernes pasado The Lawrence Arms botaron un barco para llevarnos a través de su último trabajo, Skeleton Coast. Un viaje lleno de significados que anulan la idea general que describe al punk rock como un género apropiado para adolescentes que sufren su primer desamor.

Los de Chicago juegan a ser Jorge Manrique en «Coplas a la Muerte de Mi Padre». Utilizan la alegoría del mar como el final de una vida la cual analizan de manera madura, y nos invitan a navegar por una costa que casi siempre acaba en el infierno. La primera frase de «Quiet Storm»«No hay pasado, no hay futuro, al fin puedo vivir libremente» – abre la veda de unas letras que son una auténtica maravilla.

Musicalmente hablando, el grupo juega a la perfección con ese concepto de dualidad antagónica utilizada para lograr el conjunto perfecto del Ying y el Yang con las voces de Brendan y Chris. La primera mucho más violenta y rasgada, nos ofrece temas bestiales como «PTA», «Pigeons and Spies» (una de mis favoritas) o la increíble «How to Rot», donde el grupo graba una de sus partes vocales más surrealistas quizás haciendo un guiño al proyecto paralelo de Brendan; Brendan Kelly and the Wandering Birds.

La voz de Chris, mucho más melódica y calmada nos canta las últimas voluntades en la preciosa «Last, Last Words» (tema que me recuerda mucho a Wild Animals), abre el disco con la ya citada «Quiet Storm», y nos presentan el tema central del disco y (posiblemente) el mejor: «Ghostwriter». Una preciosa canción cuya melodía enamora a primera escucha, y cuya letra es una alegoría al paso del tiempo y al cambio en la manera de cómo componer y sobre qué hacerlo. Preciosa.

Todos los temas están entrelazados entre sí con lamentos y sonidos de animales marinos que además de crear un contexto, nos transportan a ese viaje musical y metafórico que The Lawrence Arms nos proponen. Otra figura literaria, esta vez americana, se me aparece mientras escucho este álbum; Herman Melville. Inevitable no pensar en su obra maestra Moby Dick cuando se escucha «Belly of the Whale».

Antes de acabar también me gustaría destacar la gamberra, rabiosa y divertida «(The) Demon», la preciosa «Under Paris» donde el fuego recuerda a Notre Dame, y la luchadora «Don’t Look at Me». Rendirse es de cobardes.

Conclusión: The Lawrence Arms están de vuelta con un disco ganador. Skeleton Coast es un disco maduro en letras y sonido, un trabajo que puede conquistar tanto a los amantes de las melodías como aquellos que necesiten fuerza y rabia, y quizás, el mejor disco de este extraño 2020. Diciembre me dará o me quitará la razón.

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