No se si «renovarse o morir» es una expresión acertada para sacar a relucir en un día como hoy. Aunque a decir verdad, y continuando con el refranero, «quien no se arriesga no gana». Supongo que esa es una de las cosas que se puso sobre la mesa en el momento en el que Warsong decidieron abandonar las letras en inglés para comenzar a cantar en la lengua de Cervantes, con todo lo que ello supone. Lo que no se puede ocultar es que comienza una nueva era en la trayectoria del cuarteto maño, y el cambio les ha sentado muy bien.
Que te comparen con Wipers debe ser un verdadero honor, aunque parece que a Warsong no les gusta estar encasillados, y esta vez han optado por experimentar en un idioma que, a decir verdad, es realmente complicado de encajar si no quieres sonar a lo de siempre. Pero han captado esa fórmula en la que las letras salen al encuentro de los instrumentos para fundirse en un abrazo cordial, ambientado en una comodidad ubicada en los medios tiempos. Control es un disco revolucionario, que quizá se aleja del devenir esperado pero que sin duda está meditado y trabajado, y eso se nota a cada segundo.
«Al Despertar» marca el comienzo y a la vez sirve de resumen de lo que continuará: melodías vocales interesantísimas, líneas de bajo que adornan un decorado de canciones guitarreras y ritmos perfectamente acondicionados. El final deja con ganas de más, pero para entonces aparece «Conscientes del final», con un estribillo impresionante y desgarrador, digno conquistador de oídos difíciles. La historia continúa como una retahíla discontínua de canciones, pero que parecen estratégicamente colocadas, y «Nada por hacer» reaviva la llama para divagar sobre lo efímero de las cosas. «Antes del odio» es una de las que más gira hacia otros géneros como el post-punk o el el rock más generalista, pero con una voz que aporta garra y dinamismo al conjunto.
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Las letras a estas alturas no han dejado esa senda instrospectiva más bien lúgubre, y no la abandonarán hasta el final. Buena fe de ello da «Control», la canción que da nombre al disco, y que en alguna parte recuerda al genial «Go With The Flow» de los enormes Queens Of The Stone Age. Simplemente brillante. Un arpegio y una intro cargada de guitarras dan paso a «En La Misma Dirección», muy en la onda del cuarto corte del disco, y que es una buena manera de ratificar el buen rollo en el que te sumergen sus interludios instrumentales. Más ramoniana suena «Muerto», justificación más que suficiente para que estemos hablando hoy aquí de este trabajo, con unos coros muy divertidos que parecen surgidos de un verano playero. Y si hablamos de coros, cabe destacar la colaboración de Blanca (Accidente) en las voces acompañantes de «Dejando Atrás», canción que marca las pautas de cómo cerrar el círculo que perfila un disco redondo para querer una y otra vez volver al principio.
Tras la gira japonesa de 2015 y la que europea recién finalizada, Warsong pueden sentarse a disfrutar de la satisfacción que produce el trabajo bien hecho, en esa pelea constante contra las adversidades en la que la música te hace tropezar y volver a levantar con más fuerza. Y en este punto de 2016 están los de Zaragoza, más vivos que nunca, con un camino propio que aún queda por terminar de definir, y en el que Bob Mould y Greg Sage ya se han quedado atrás.