Tres Anuncios En Las Afueras. Vendetta a la Americana.

Tres Anuncios En Las Afueras es la tercera película de Martin McDonagh, guionista y productor Británico que hace unos años decidió que se sentía lo suficientemente atraído por la dirección cinematográfica como para probar suerte. Y efectivamente creo que se sentía capaz porque ha demostrado serlo.


En 2008 su opera prima salió a la luz, Escondidos en Brujas (In Bruges), y 5 años después, una segunda película, que coincidiréis conmigo los que la hayáis visto, supera a su predecesora. Estoy hablando de Siete Psicópatas (Seven Psychopaths, 2013).

Este año, no había dos sin tres, y estrenó el film que hoy nos ocupa; Tres Anuncios En Las Afueras (Three Billboards Outside Ebbing, Missouri, 2017) que empezó a ganar premios antes casi de que nadie pudiera haberla visto. Entre muchos otros, Globo de Oro al mejor guion, Oscar a mejor actriz y mejor actor secundario.

La historia de esta película se enraiza como la vida, en distintas direcciones. A veces hiriendo, a veces víctima de la casualidad, a veces amarga o contradictoria. De ahí tantos personajes. Y de ahí que todos tengan cierto fango, sucio y vergonzoso que les mueve por dentro y les salpica por fuera.


Mildred Hayes (Frances McDormand), vecina de la localidad de Ebbing, Missouri, decide no quedarse de brazos cruzados ante lo que para ella es una gestión negligente por parte del cuerpo de policía, que es incapaz de encontrar al asesino y violador de su hija adolescente. Pone nombre y apellidos al responsable, el Sheriff de la ciudad y le señala como inútil en tres carteles de anuncios en una de las carreteras del pueblo.

El Sheriff (Woody Harrelson) William Willoughby, se encuentra de la noche a la mañana con su nombre en letras de dos metros y siendo zarandeado en su vida ya de por sí, difícil. A lo cual no ayuda un ayudante inepto, racista, y claramente limitado para sus funciones (Sam Rockwell) que, si puede hacer algo bien, mal o regular, elije hacerlo peor.

Sin correr el riesgo de meterme a hacer spoilers, cosa complicada, puedo destacar la interpretación de los actores como uno de los ejemplos de una película que cree en los interpretes que la cimientan y que deja caer todo el peso necesario en los hombros de cada uno de los personajes. Ninguno de los cuales es solo bueno, o malo, siendo todos contradictorios dentro de lo humano, valientes, egoístas, o débiles, como todos lo somos, dependiendo de la circunstancia o la chispa que nos encienda.


Es una cinta que, pese a sus fallos cuando la ves dos veces, está llena de claroscuros y resentimiento, pero también es un rugido de una madre que ya no ve los límites, cegada por el ansia de justicia, obstinada como un animal salvaje en vengar a su inocente cachorro. Es el punto de inflexión de personajes, que, siendo detestables, eligen tomar el difícil camino de intentar redimirse. O es la elección desesperada de tener control sobre algo, que en realidad, te tiene como rehén.

No pretendía sonar pedante, pero creo que si le dais una oportunidad, entenderéis que quiero decir con todo esto y veréis una película llena de matices y con momentos para llorar, reír o quedarte boquiabierto, sin tener que caer en la ciencia ficción ni en efectismos para ello (sin renunciar a una factura impecable). Simplemente a veces las historias cotidianas son las más emocionantes.

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